La copa en la pera  
The glass on the Chin  
Hipopoety, 2023 
Buenos Aires

Texto por Delfina Bustamante 


Sobre Mayra: la conocí en el taller de escritura de Claudio, yo iba hace rato y no sé bien en qué momento del 2019 se sumó. Para la tercera clase que coincidimos ya estaba enamorada de ella. Nunca supe si se había dado cuenta o no pero la realidad es que no me dio mucha bola en aquel momento así que entablamos una amistad sonsa que pueden atestiguar en esta muestra si nos ven riéndonos en algún rincón con cara de demonios ensordecidos por las crueldades que nos reproducimos la una a la otra.
De la Mayra de ahora y la Mayra de aquel entonces puedo decir algunas máximas que se mantienen: siempre usa unas zapatillas cancherísimas que no viste en ningún lado y un perfume embriagante que a veces es nauseabundo, o a veces es el olor de cosas indescriptibles irreproducibles secretas y medio alimonadas. Mayra me hace acordar a todas las mujeres importantes de mi vida y a mí misma, y es en ese sentido que me parece que su obsesión por los temas hogareños en la pintura tienen raíz en su capacidad por representar ella misma un lugar de resguardo y seguridad para quienes la rodean.
Mayra se fue de Buenos Aires pero aún representa la dirección en donde se albergan muchas de mis impresiones más inocentes, sinceras y libres de juicio alguno, la clase de cosas que uno sólo puede darse el lujo de decir cuando es chiquito y el mundo todavía le tiene paciencia.
Sobre sus obras voy a decir que observan con inteligencia la vida cotidiana de los objetos de la casa, casi como si nos quisiera decir que allí pasa mucho más de lo que estamos dispuestos a aceptar, que existen entes enigmáticos que uno encuentra entre una cosa y la otra si achina lo suficiente los ojos. Mayra pinta lunas y cortinas, copas y alfombras. A veces (raramente) también flores. Son pinturas lindas, ejecutadas con una seriedad que contrasta con lo banal de los temas y es por esto que terminan por resultar aparatosas. Por momentos me pregunto si la insistencia con los pies es para captar la atención de algún posible comprador que tenga foot fetish, sabiendo que abundan los adeptos a la podofilia, y que quizás esto sumado al fetichismo por adquirir una obra de arte es un poco una situación ideal.
Por último diría que la ventana como lugar de pasaje de un estadío a otro, o desde donde se mira hacia afuera, o se estiran las manos al cielo, o se mandan mensajes hacia el mundo exterior haciendo figuras emplea acá una función retórica con respecto al lugar que Mayra ocupa hoy por hoy en la escena del arte argentino: está de paso, nos mira pícara y lejana, y esta muestra es la sombra china que nos hace y manda desde algún otro lugar.